Al fertilizar, pueden ocurrir diversos errores. Uno común es el desequilibrio causado por un exceso de ciertos iones (sales).
Los coloides (buffers) corrigen en gran medida este problema al absorber muchos de estos iones. Así desaparecen de la humedad del suelo, protegiéndolo del exceso de sales.
El exceso de sales afecta negativamente al fluido celular de los pelos radiculares. Debido a la mayor concentración de iones fuera de la célula, el agua dentro del fluido celular se retira (equilibrio osmótico). Esta retirada de agua provoca la llamada “quemadura de la planta o de la hoja”.
Los fertilizantes más económicos suelen contener muchas sales que solo aportan parcialmente nutrientes a la planta. Estas sales, también llamadas “rellenos”, pueden acumularse en el medio y causar daños.
Como resultado, el sustrato de macetas no puede reutilizarse y debe reemplazarse con frecuencia, lo que genera mayores costos de mano de obra y material.
Un suelo o medio de coco correctamente bufferizado después de cada cosecha puede durar muchos años. Los nutrientes especiales de buffer equilibran y estabilizan nuevamente el pH en el medio.
Un buen buffer de suelo también contiene una mezcla de bacterias beneficiosas del suelo para estimular la vida en la tierra para macetas.
Al menos cinco días antes de la cosecha, no se deben añadir nutrientes NPK al medio.